Son las 2:45 a.m. de
una madrugada templada en Los Ángeles y un disparo retumba en los
pasillos de ese lúgubre y maloliente hotel del bajo centro angelino que
si alguna vez fue hotel lo sería en los años 50's del siglo pasado,
ahora rentaban los cuartos por semana a vagos, latinos y negros que
seguramente vivían escondidos del brazo inquebrantable de la ley.
Incluso antes del disparo ya se escuchaban las sirenas de patrullas de
policía y ambulancias, en una ciudad monstruosa como ésta las sirenas
parecen no tener descanso, son eternas.
Lo encontraron tirado en
el piso de su cuartucho, a su lado habia una silla con el respaldo
salpicado de sangre y sesos y una enorme Magnum 44 al otro extremo del
recinto.
-Y porqué si lo asesinaron dejaron la pistola al otro lado de la habitación, inspector?-
Preguntaba un agente novato a su superior.
-Se mató él mismo, sabes la fuerza con que recula una Magnum? Cómo se llamaba el fulano?-
-Abraham Smith, dice el hostelero, señor-
Los
sabuesos del L.A.P.D. tendrían que dilucidar si había sido suicidio, a
lo que apuntaban todos los indicios, o si lo habían "suicidado".
En
realidad eso ya no importaba, alcanzó a ver las luces de la ciudad que
momento a momento se hacia mas difusa y también las pistas del L.A.X. Y
pasó por su memoria cuando llegó de New York a Los Ángeles soñando con
ser una estrella más en la Meca del cine. Siguió su extraño viaje, que
mas que viaje era una especie de ascensión, la tierra se hizo cada vez
mas pequeña y perdió el conocimiento despertando en ese lugar. Era tal y
como lo había visto en las películas, nubes y mas nubes, querubines
volando y revoloteando aquí y allá y una luz que jamás había visto y
mucho menos imaginado que emanaba de todos lados.
-Pero si me acabo de suicidar, esto no puede ser el cielo...-
De
entre las nubes aparecieron montañas, montañas que rodeaban un hermoso
valle y de entre esas montañas una cascada que caía a un río que partía
ese valle en dos. La fuerza etérea que le levantó de la tierra era la
misma que le llevaba al centro de ese valle, a un palacio blanco, enorme
e imponente con unos arcos gigantescos por donde fluía el río. Fue
llevado a una terraza desde donde se podía contemplar cientos de metros
abajo el río saliendo por los arcos y mas de la mitad del valle. Había
ahí una cancha de tenis y dos hombres jugando apasionadamente, al
advertir su presencia uno de ellos entró al palacio y el otro, dejando
la raqueta en una mesa de jardín se acercó a el y le invitó a sentarse.
-Bienvenido, es un placer que estés aquí-
Dijo el hombre que momentos antes jugaba al tenis y que tenia marcados rasgos orientales.
-Gracias, gracias pero... donde estoy?-
-Pues en la tierra a esto suelen llamarle el cielo- Contestó el hombre mientras saboreaba una bebida helada.
-El cielo? Entonces tú debes de ser...-
-Dios?- interrumpió el anfitrión a su huésped.
-Sí, efectivamente, bueno, así es como me llaman-
-Pero eres chino o japones? -
Se
escuchó una carcajada que reverberó por todo el palacio y ante los ojos
del invitado se produjo una transmutación asombrosa, el anfitrión dejó
de parecer oriental y se convirtió en caucásico.
-Esto es increíble! Esto no puede ser real!-
Dijo nuestro hombre casi jadeando de la estupefacción.
-Después
de suicidarte, elevarte entre las nubes y conocer a Dios yo creo que
esto es una nimiedad- Dijo Dios ya en su nueva forma humana.
-Supongo
que estarás mas cómodo viéndome así, después de todo soy el reflejo de
ustedes o de lo que creen ustedes, anda, bebe algo...-
-Pero si es que estoy muerto...-
-En
cierta forma si y en cierta forma no, digamos que has pasado de un
estado a otro, como una hoja de papel que una vez que se quema se vuelve
ceniza-
-Es que me he suicidado, no debería yo estar en el infierno?-
Dios guardó silencio, miró fijamente a los ojos a Abraham y le preguntó:
-Crees
tú en los OVNIS y en la vida extraterrestre? Pues la cosa va por ahí.
Siempre estuvimos aquí, mucho antes de ustedes y de acuerdo a su propia
concepción somos dioses-
-No eres tú uno solo acaso? No eres el principio y el fin? El alfa y el omega?-
-No,
somos muchos, aunque al mismo tiempo somos solamente uno, somos ustedes
pero en otro grado evolutivo y te felicito, has subido otro peldaño-
-Es que nunca fui bueno, noble, leal, me suicidé...-
-Abraham,
la evolución de la que te hablo no tiene nada que ver con esos
conceptos, la bondad y la maldad son parte del proceso y es un proceso
muy largo pero vale la pena-
-Ustedes nos crearon?-
-No
solamente a ustedes, a toda forma de vida en este planeta y sucedió que
ustedes fueron la primer especie en desarrollar inteligencia, en ser
conscientes de si mismos. Es algo que teníamos calculado, las
probabilidades eran muy grandes y sucedió. Es maravilloso, Abraham, es
prodigioso poder hablar con tu propia creación y que tu creación tenga
ideas propias e incluso ponga en duda esta misma conversación... ahhh-
Dios
suspira profundamente y Abraham piensa que esto debe de ser una mala
broma de Satanás y que de un momento a otro aparecerá en el infierno
envuelto en llamas y retorciendose de dolor.
-En qué piensas?- Preguntó el creador.
-No lo sabes tú que eres Dios?- Dijo Abraham que no podía disimular cierto enfado.
-No
esa clase de Dios, tú y yo somos organismos independientes, puedo
deducir tus reacciones y quizás tu pensamiento pero no puedo leer tu
mente, no puedo saber saber exactamente lo que piensas-
-Y qué sucedió con los demás animales? Porque no piensan, porque no hablan?-
-Abraham,
los científicos han acertado casi en un cien por ciento pero hay algo
en lo que no acertarán porque no tienen medios para probarlo y además no
están interesados en probarlo y es en lo que viene después de la
muerte. En la tierra le llaman "alma", "espíritu", "cuerpo astral". No
hemos logrado eso con los animales, solamente con ustedes y en eso
estamos enfrascados, en entender el proceso, en la relación
inteligencia-alma. En porqué ustedes que son inteligentes pueden
perfectamente al morir, pasar a este estado inmaterial y porque los
animales que carecen de inteligencia no pueden-
-Pues no es muy
reconfortante saber que somos un experimento, conejillos, ratas de
laboratorio. Y ustedes, ustedes qué son? Son el experimento de otros?-
-Buena
pregunta, y debo confesarte que no lo sabemos. De ahí la necesidad de
crear vida, de crearlos a ustedes y recrearnos en ustedes pero es
cierto, la pregunta primigenia sigue quedando en el aire, quienes somos,
de donde venimos... quizás seamos el experimento de otros mas elevados
que nosotros, quizás ese concepto que tienen ustedes de Dios sea cierto-
Dios dirigió su vista al horizonte, parecía buscar respuestas y continuo su perorata.
-Pero
no creas que ha sido en vano, hemos comprendido muchas cosas con
ustedes pero lo mas importante y maravilloso es que sabemos
perfectamente qué hay después de la muerte y la prueba mas fehaciente
eres tú, es esa alma o espíritu o como le quieras llamar que se gesta en
la experiencia humana de la vida-
-Entonces el experimento sigue?- Preguntó Abraham.
-Sigue...-
El editor despegando la vista de aquellas hojas comentó:
-Pues vaya mierda, no? Jimenitos?-
-Hombre, señor editor, cómo que "vaya mierda"?-
-Jimenitos,
empieza usted muy bien, con una historia policíaca perfecta para
nuestra serie policial de los domingos y termina con OVNIS y semidioses,
pues vaya mierda-
-Sabe? en la ultima junta de administración se
decidió probar unas semanas con una nueva serie sobre fantasmas,
charros y revolucionarios, historias costumbristas mexicanas. La
competencia se está forrando con su personaje de "El Charro fantasma"
así que a trabajar en esa nueva serie y de éste escrito rescate la parte
policíaca y terminela... ah! Y que sea en la Ciudad de México, en
Buenos Aires o en Madrid, estoy hasta los huevos de Los Ángeles, Nueva
York o Chicago-
Jiménez guardó sus hojas en el portafolios y salió de la redacción.
Roberto Jimenez Diaz, la Cucaracha Vengadora.
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